El machismo, un cáncer social

Se nota su ausencia. 41 mujeres no han podido acudir a la marcha contra el cáncer social que se expande por nuestro país desde el principio de los tiempos, la violencia machista. No han asistido porque este año sus parejas o ex parejas les han arrebatado el derecho a vivir. Decenas de miles de personas se han unido en Madrid junto a los líderes políticos nacionales para exigir que la lucha contra la violencia machista sea una cuestión de Estado al grito de “No más muertes por ser mujer” o “Machismo cobarde, terrorismo”, al mismo tiempo que recordaban a las 41 mujeres que, según los datos del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, han perdido la vida en lo que va de año.
El machismo no es ,en absoluto, algo nuevo, lleva matando desde hace millones de años y no solo físicamente sino que poco a poco ha ido acabando con la seguridad y la integridad de la mujer. Y es que, el machismo implícito es igual o incluso más peligroso que el explícito. Va entrando en nuestra cultura como si nada introduciendo la desigualdad en todos los ámbitos de nuestro día a día. Eva o Pandora son dos de los nombres de la mitología que inmediatamente se vinculan con la transmisión de una serie de valores negativos que se atribuyen a la mujer. La primera representa el curioseo al haber mordido la manzana y provocar la expulsión del paraíso, sin olvidar que fue creada gracias a la “generosidad” de Adán al darle su costilla. Y la segunda, Pandora, creada por Zeus para introducir todos los males en la vida de los hombres.
Del mismo modo, somos bombardeados diariamente con mensajes publicitarios de contenido machista aunque transmitidos de manera subliminal causando un mayor calado en nuestro subconsciente. También cantamos a los cuatro vientos letras de canciones en las que la mujer se identifica con un objeto. Como vemos, a pesar de que teóricamente se luche de manera infatigable en contra de este gran problema, desde la cúspide de la pirámide social se imponen una serie de normas que impiden que la igualdad total se convierta en algo real y deje de ser algo utópico. Un continente en el que las mujeres, por el hecho de serlo, cobran un 16% menos que los hombres desempeñando las mismas tareas, en el que en la política se prefiere que gobiernen los hombres en la mayoría de los casos por asociarse a ellos los valores de liderazgo y poder, (evidentemente hay excepciones), un continente en el que si eres deportista profesional y no tienes la suerte de haber nacido hombre no podrás ver tus logros en los medios de comunicación y no podrás recibir las suficientes compensaciones económicas como para poder vivir de ello.
Esto poco a poco va creando algo peor que hombres machistas, y son las mujeres machistas. En primera persona he tenido que escuchar comentarios de mujeres como“nosotras somos más débiles que los hombres, y esto es así” o “que extraño que haya niñas jugando al fútbol, son unas machonas” y puedo asegurar que no hay nada más triste. Es cierto que también debemos observar la otra cara de la moneda, y juzgar a aquellos que juzgan a un niño que baila ballet.
Otra vez caemos en el error de creer que somos una sociedad avanzada y moderna, pero incapaces de desprendernos de esta lacra que se refleja en nuestras actitudes retrógradas y paleolíticas.
NATALIA G. VARGAS
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s