Sin echar raíces

Yo, mí, me, conmigo. Sin ataduras, sin compromisos, sin echar raíces. Nunca se sabe dónde puedes estar mañana, el mundo es muy grande como para permanecer estático en un mismo lugar. Planes de futuro, donde, de entre todas, solo una figura se distingue con nitidez: la propia. No se trata de egoísmo, sino de ambición…