Todos tenemos una historia que contar

Camino despacio entre el ruido y la prisa de un mundo que avanza a una velocidad de vértigo. A un lado y a otro veo rostros inexpresivos, pasos largos e inseguros, personas que viven bajo la sombra de la rutina y de la costumbre. Escucho respiraciones agitadas de quienes no encuentran un minuto de calma para pararse y descubrir el sol que se esconde tras las nubes. Sin embargo, logro distinguir algo de brillo en los ojos que me rodean, una historia guardada que merece ser conocida, o simplemente, escuchada.